lunes, 10 de febrero de 2020

FRASES CÉLEBRES QUE SE DICEN EN EL MUNDO XVII: NO SE TE NOTA NADA EL ACENTO ITALIANO!!











Corría el 2014 después del Cristo y en una de esas tantísimas citas Tinder que tenía por aquel entonces me cito con una fémina en el Arc del Triomf de Barsalona. Una de esas citas en las que se te ha olvidado “un poquito” la cara de la piba, me explico (y soy muyyyyy fisonomista, vaya por delante). Te pasan el teléfono por la app, la añades al whatssapp, la borras de la app, la abres en el whatssapp y allí no tiene foto de ella (buena señal pero una putada para el escrito que nos atañe). Pasan un par de semanas que no puedes quedar y a las dos semanas cuadra.

Arc del Triomf, 8 post meridian, Noviembre, con menos luces que el Castillo de Drácula. Allí nos citamos. Mientras espero, soy un notas puntual, intento recordar infructuosamente la filomena de la piba… que si era morenita… que si el pelito a lo Mafalda… que si parecía alta… que si era veterinaria… Vamos que a mí en aquella época tampoco es que me importara demasiado, tal era mi predisposición hacia el sexo femenino. Miedo cero, palante.

Llega la hora convenida, la piba no aparece. Y yo que voy más perdido que un pedo en un jacuzzi a cada piba de +-25 años que aparece le pongo la cara de la susodicha y pienso ¿será ella?... no se acerca, no es ella… será esa?, no tampoco… y esa, aún menos… Así me pegué los quince minutos que llegó tarde. Todo más lento que una inyección de Nocilla.

En esas que veo una que se acerca con el paso algo más decidido, dubitativa, me mira, la miro, se sigue acercando, nos seguimos mirando… Hola!!!!  Realmente para ser fisonomista no era exactamente como la recordaba, pero de inmediato empezamos a hablar y tal y tal y bueno pues pongamos pies en polvorosa de este lugar y vayamos a tomar algo. Le digo si conoce el lugar, le digo que yo sí (tantas noches ya pisando alquitrán…) y enfilamos dirección carrer Comerç. Habitaba en mí una sensación extraña e inefable, algo percibía yo. Vamos caminando (caminaaaaando, caminaaaaando como diría Camarón) y me dice:

-pues tienes más pelo en la realidad que en las fotos?

-EING? 

-Sí, sí, se te ve más pelo así en vivo

-Vaya, pues no sé, la verdad es que nunca me lo habían dicho (en 2014 el menda aún no había empezado a notar el embate del tiempo, rait nau en 2019 sí, la puta madre). Digamelón?

Cara de circunspección. Todo sea dicho. Seguimos hablando y ya enfilamos Comerç dirección al Born. Que si patatín que si patatán… Y de golpe, así sin avisar me suelta:

-Lo que sí no se te nota absolutamente nada es el acento italiano!!

- ajajjaajajajajajajajaajajajajajajajajajajaajjaajajajajajajajajajajajaajaj  QUÉ?

-que no tienes ya acento

-ajajajajajajajajajaajajaj qué acento ni qué acento!!!!!! Si yo soy más de Barcelona que Las Ramblas!!!! Jajajajajaja  no me jooooooooooooooooodassssssssssssssss

La piba se empieza a reír a saco, yo ya lo estaba haciendo desde unos 10 segundos atrás. Más hilarante no podía ser la situación.

-Tú no eres Ana, cierto? Ajajjajajajaj

-No, claro jaajjaajajajajajajajajajajajajaaj

-O sea que ahora mismo hay un italiano y una veterinaria que nos están, o debieran estar, esperando under the del Arco.

Se podría haber seguido, ciertamente, pero decidimos volver y dar la cara antes nuestras tindercitas. Llegamos, nos despedimos, nos miramos y fuimos cada uno en busca de su respectiva pareja. Muy curioso todo, anécdotas que le van pasando a uno en la vie.

A mí me fue fetén con la veterinaria le deseé lo mismo con el italiano.
Fin de la historia, dijo Fujiyama.

SaluD



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